domingo, 11 de octubre de 2009

ANGEL DE LA PIEL

Mi nombre es Juan pablo Martin Rojo, hijo único de una mama soltera de los años 80, crecí en los 80s, jugué jammy , lleva escondidijo, y bese a las hijas de amigas de mi madre con canciones de franco de vita en el fondo, no sé a todo cambiado mucho.


… Ángel Antonia Flores, una de mis mejores amigas, es muy sexy, suele venir mi casa para fumar marihuana sin que nadie la moleste, ella me encanta! no lo voy a negar, tiene el cabello negro, la piel blanca, ojos enormes rodeados por un campo de pestañas brillantes y un conjunto musical en la rosada y oscura delicadeza de su boca, a pesar de eso y a pesar de saber que a ella le haría bien mi amor, prefiero tratarla como a una hermana, me deleito con su sola presencia, el viernes estuvimos juntos, fumamos, escuchamos música hablábamos de proyectos laborales y le dije -quieres tomar un café Angelita? Ella dijo que sí, me llamaron por teléfono y Salí a la calle para hablar mientras el agua hervía, al colgar ella salió muy asustada, dijo -que alguien ha pasado al lado mío yo pensé que eras tú! pero veo que estas fuera-, me quede mirando su gestos asombrados, pensé para mí mismo, otra que delira y ella insistía, al fin dándole espacio a su inquietud, le pregunte: sentiste miedo? Y ella respondió –no, solo me sentí extraña- por poco insisto en seguir incrédulo pero recordé que cuando era niño, vi al diablo personalmente, mi mama estaba comenzando una nueva vida lejos de mi padre , entonces vivíamos en un pequeño departamento en un barrio triste y malo de la ciudad, enseguida vivía una mujer que gozaba de muy mala fama, y a pesar que se veía decente, ya había ido a la cárcel más de una vez por expendio ilegal de drogas, viene ese recuerdo porque al estar tan incrédulo con Ángel Antonia y la pobre tan exaltada; era mi deber buscar una forma de comprenderla y ponerme en su lugar, al fin le dije, -puede ser; yo vi el diablo de niño, recuerdo la primera vez que lo sentí, me hallaba yo en la pequeña e improvisada sala del departamento, eran las 6 de la tarde, cuando de repente, sentí una carcajada enorme, buajaja! Y otra vez! Buajajaja, y otra vez…buajajajaja! Yo me quede paralizado, aferrado al carrito y el tunder cats que tenía en mi mano; mi corazón había sentido una emoción fuerte alarmante pensé que había sido algún estúpido del barrio que quería asustarme, porque sabía que yo estaba solo pues mama trabajaba todo el día como mesera en un restaurante; respire algo confuso y torné al juego, y … otra vez se repitieron las fuertes carcajadas, mi corazón casi explota, decidí salir al patio que en realidad no era más que un pequeño balcón con vista al pueblo, de repente, reflejado en la pared estaba ahí la sombra del diablo, con siete cuernos, su perfil reflejaba una nariz muy grande y fina, su barbilla bien pronunciada, casi muero de miedo, lo más seguro es que haya hecho pipi en mis calzoncillos y no lo recuerde ,entre corriendo a mi casa, cerré las puertas del balcón y solo podía sentir que moría con cada carcajada, tampoco se lo dije a mi mama o no lo recuerdo, cuando ya tenía más de veinte decidí regresar a ese barrio, y conocer esa casa buscando algún efecto de luz, algo lógico que pudiera explicar esos días tan miedosos de mi infancia, digo que fue una especie de trauma infantil por las circunstancias de disfunción familiar que me rodearon, que se yo algo no tan místico, pero el rostro de Ángel hablaba en otro idioma, como voy a pensar que está loca? Si es la que siempre hecha la cuerda en mis desvaríos, olvide el mundo de los otros, el que uno deja de ver…..cuando tiene más estatura, al tiempo me di cuenta que la expendedora de drogas que era mi vecina, también era un bruja, de esas que tenían un altar lleno de santos y que a media noche, salía a volar por encima del pueblo, entonces comprendí ella y el diablo tomaban café y se contaban cosas por la tarde, cuando yo era solamente un niño.

Juan Pablo Martin rojo.

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